De Palmares a África: la misión ad gentes de José David Rojas

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El pasado 25 de enero, en la parroquia de Palmares, durante la celebración del lectorado del seminarista Harvey, se vivió también un momento profundamente significativo para la Iglesia diocesana de Alajuela: el envío misionero de José David Rojas como laico misionero comboniano ad gentes.Con esta misión, José David partIó el pasado 12 de febrero a la República Centroafricana por un período de tres años, llevando consigo no expectativas personales, sino el deseo firme de ser instrumento de Dios.

Una vocación cultivada desde la infancia

Desde pequeño, José David experimentó una cercanía especial con la Iglesia. Fue monaguillo durante muchos años en la parroquia de Palmares y, aun cuando su familia tenía actividades o paseos, prefería quedarse para participar en la Eucaristía o en las celebraciones de Semana Santa.

Sus abuelas marcaron profundamente su camino de fe. Una de ellas era ministra de la comunión; la otra lo llevaba a las celebraciones y le explicaba lo que sucedía en la liturgia. Aquellas conversaciones sembraron en él un amor que fue creciendo con el tiempo.

Un momento determinante fue cuando, siendo niño, escuchó el órgano de tubos en el templo parroquial. El organista lo invitó a subir. Allí recuerda, “se hizo un clic”,Música y servicio comenzaron a fusionarse como expresión concreta de su fe.

La pregunta vocacional y el “desierto”

A los 16 o 17 años empezó a hacerse la gran pregunta:
“Señor, ¿qué quieres de mí?”.

Participó en procesos vocacionales, pero una situación académica lo llevó a un período de crisis personal que desembocó en casi diez años de alejamiento de la Iglesia. Sin embargo, incluso en ese tiempo, cuando ocasionalmente asistía a misa, sentía en el corazón que allí estaba su lugar.

El regreso definitivo se dio a través de un seminario de vida en el Espíritu de la Renovación Carismática. Su primer paso fue confesarse y volver al servicio como ministro de la Palabra. A partir de entonces, esa “llamita” que siempre estuvo presente comenzó a avivarse nuevamente.

Con el paso del tiempo, surgió en su interior una inquietud constante:
“Puedes dar más”.

La experiencia decisiva llegó al escuchar el testimonio de un misionero comboniano que relató cómo celebró la Eucaristía bajo amenaza de bomba en una región de mayoría musulmana extremista. Ese testimonio despertó en José David un deseo profundo de entrega radical.

Hace seis años inició su formación como laico misionero comboniano siendo el primer laico comboniano en Costa Rica.

Misionero ad gentes: ir, escuchar y callar

La misión ad gentes implica salir “hacia los pueblos”. En su caso, hacia África.

El primer año será principalmente de inserción: aprender francés, conocer la lengua local (sango), comprender la cultura, escuchar y observar. “No somos colonizadores, somos compañeros”, afirma.

Subraya que un misionero no debe ir con expectativas personales. Si algo no sucede como uno espera, podría interpretarse como fracaso. Por eso su oración es clara:
“Que desaparezca yo para que aparezca Él”.

Entre los más pobres y necesitados

La espiritualidad comboniana, inspirada en San Daniel Comboni, ha buscado estar entre los más pobres y necesitados. Las condiciones en misión no son fáciles: limitaciones sanitarias, enfermedades como la malaria y grandes carencias materiales.

José David comparte que en muchos lugares la Eucaristía se celebra cada dos o seis meses, porque un solo sacerdote atiende decenas de comunidades.Recuerda también su experiencia en las tierras altas de México, donde 40 niños no conocían el Padre Nuestro ni el Ave María,aquella vivencia lo marcó profundamente: comprendió la urgencia misionera.

¿Cómo obtener más información?

El grupo de laicos misioneros combonianos está abierto a cualquier edad y profesión. El proceso formativo dura aproximadamente entre un año y año y medio, y es también un camino de discernimiento

.Las personas interesadas en conocer el proceso de formación como laicos misioneros combonianos pueden comunicarse directamente con José David Rojas o con Maritza Rodríguez, actual coordinadora nacional de los laicos misioneros combonianos en Costa Rica.

Pueden contactarse a los siguientes números:

José David Rojas: 6380-7791 Marixa Rodríguez: 8998-4848

Cualquier inquietud, por pequeña que sea, puede convertirse en el inicio de un camino de discernimiento misionero.