Vaticano, 5 de febrero de 2026. En el marco de la memoria de santa Águeda, virgen y mártir, el Papa León XIV publicó su mensaje para la Cuaresma 2026, invitando a los fieles a vivir este tiempo litúrgico como un itinerario de renovación espiritual que coloque nuevamente a Dios en el centro de la vida personal y comunitaria.
El Santo Padre estructuró su reflexión en torno a tres ejes fundamentales: escuchar, ayunar y caminar juntos, proponiendo una Cuaresma que no se reduzca a prácticas externas, sino que transforme el corazón y las relaciones.
Escuchar: dar espacio a la Palabra
El Pontífice subrayó que todo camino de conversión comienza con la escucha atenta de la Palabra de Dios. Recordó que la disposición a escuchar es el primer signo del deseo de entrar en relación auténtica con el otro, y señaló que Dios mismo se revela como Aquel que escucha el clamor de su pueblo oprimido.
En este sentido, animó a los fieles a abrir espacios concretos para la Palabra en la liturgia y en la vida cotidiana, de modo que la escucha de Dios eduque también para reconocer el sufrimiento y la injusticia presentes en la realidad. La Cuaresma —indicó— es una ocasión privilegiada para renovar la decisión de seguir a Cristo en el camino hacia Jerusalén, donde se cumple el misterio pascual.
Ayunar: disciplina del deseo y conversión del lenguaje
En su mensaje, el Papa destacó el valor del ayuno como práctica ascética que involucra el cuerpo y ayuda a discernir qué es verdaderamente esencial. El ayuno, explicó, no solo disciplina el deseo, sino que lo orienta hacia Dios y hacia la justicia, manteniendo viva el hambre de bien y evitando la resignación ante el mal.
Además del ayuno tradicional de alimentos, el Santo Padre propuso una forma concreta de abstinencia: renunciar a las palabras que hieren. Invitó a desarmar el lenguaje, evitando juicios precipitados, calumnias y expresiones de odio, especialmente en el ámbito familiar, laboral, social y digital. En su lugar, llamó a cultivar palabras de esperanza, paz y amabilidad, capaces de construir comunión.
Juntos: dimensión comunitaria de la conversión
Finalmente, el Papa puso de relieve la dimensión comunitaria del camino cuaresmal. Recordó que la escucha de la Palabra y la práctica del ayuno no son solo actos individuales, sino experiencias que fortalecen la vida parroquial, familiar y eclesial.
Exhortó a las comunidades a convertirse en espacios donde el clamor de los pobres y de quienes sufren encuentre acogida, y donde la escucha se traduzca en caminos concretos de liberación y reconciliación. La conversión, afirmó, debe abarcar no solo la conciencia personal, sino también el estilo de las relaciones y la calidad del diálogo social.
El mensaje concluye con una oración para que la Cuaresma haga más atento el oído a Dios y a los más necesitados, y con una bendición para todos los fieles en su camino hacia la Pascua, animándolos a contribuir a la edificación de una auténtica “civilización del amor”.
Con este llamado, el Papa León XIV sitúa la Cuaresma 2026 como un tiempo de profunda renovación interior y de compromiso concreto con la justicia, la fraternidad y la comunión eclesial.

